Pedir cita para acudir a algún servicio público es una verdadera odisea, digno de Al Filo de lo Imposible.
Toda odisea comienza con una meta, un objetivo, el cual ha de ser un desafío tanto a la destreza como a las capacidades. La Administración Pública parece ser otro de esos denominados 8000.
El desafío comienza al intentar comunicar con alguna delegación o servicio, que por no decir siempre, un 99% de las veces está la línea ocupada. Horas y días incluso intentando comunicar. A esto podríamos denominarlo el campamento base. A partir de aquí se planifica el resto de la cordada. Una vez que ya puedes contactarlos comienzan las "inclemencias del tiempo", un robot entregando alternativas innumerables, "para español pulse 1", "si desea cambiar de domicilio pulse 2", para esto pulse 3 y para aquello pulse 4. El cerebro humano es incapaz de retener en tan poco tiempo tal cantidad de información, sin mencionar que lo que uno desea hacer no está contemplado como alternativa y por lo tanto optamos por la última: "si desea contactar con uno de nuestro agentes pulse 0". Ya planificada la cordada para intentar hacer cumbre, es decir, poder optar al servicio deseado, te pones en contacto con un operador y solicitas información. Nuevamente las condiciones climáticas son adversas, "lo siento pero para ese servicio debe marcar el numero.....". El campamento número 1 está ubicado 2 semanas después de iniciado la escalada.
Ya establecido dicho campamento te preparas para el número 2, hablar con la persona adecuada. Cuando ya estas en número telefónico adecuado planteas tu situación y solicitas el servicio que requieres, "buenas tardes, me gustaría pedir cita para hacer una homologación de mi licencia de conducir". Aquí viene el siguiente revés, una baja en el equipo de los porteadores te impide llevar todo el equipo al campamento 3. El último antes de hacer cumbre por lo que tienes que esperar a un suplente o repartir la carga. La respuesta es "un momento por favor........mire su cita es el día ....", cinco meses después. Es aquí cuando podríamos utilizar algunas de las recomendaciones planteadas por la innovación estratégica o como podríamos decir el sentido común. Explicas al director de excursión que sólo faltan 500 metros para hacer cumbre, a lo que éste responde que las condiciones no son las adecuadas y que no se puede arriesgar. Sólo has de presentar 4 papeles y un formulario que puedes descargar de internet. Es más, no se tan siquiera necesario hablar con algún funcionario para la recepción de dichos documentos y, nuestra amiga innovación estratégica nos podría echar una mano diciendo "y si pones esos 4 documentos en un sobre y los envías a la siguiente dirección".
Es inconcebible que en una montaña como este país sea posible tanta ineficiencia. El punto está en que no paramos recibir información que alaba el crecimiento y la mejora en la gestión, es más, el RD 951/2005 establece el Marco General para la Mejora de la Calidad en la Administración General del Estado.
Enhorabuena a los creadores y responsables de su aplicación.
¿QUÉ HAY DE LO MÍO?
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